jueves, 3 de enero de 2019

La Virgen Pálida, de Sergio Montes

Creo que fue al poco de publicar los carteles que realicé para la primera parte de The Spanish Job, cuando Alberto (de Baltax Pictures),  me habló de que un tal Sergio Montes se había interesado por mí al verlos y quería conocerme, Evidentemente me lancé a buscarlo por las redes sociales:  un tipo con su productora, director de un cortometraje titulado Rico (sencillamente impresionante cuando lo ví), actorazos, preparando un proyecto nuevo titulado "La Virgen Pálida"...Había un anuncio de "próximamente" y claro, a quién no le hace ilusión que alguien de ese calibre se interese por lo que haces... Sólo el título era tan sugerente por sus posibilidades que la cabeza se me empezó a llenar de ideas y de imágenes.

Pero el tiempo pasaba...y la llamada no llegaba. Pregunté a Alberto en un par de ocasiones, pero él no sabía nada. Y ya llegó el momento que lo dí por perdido, supuse que habría encontrado a algún diseñador, que después de todo, dónde iba yo con la tontería de que yo podría alcanzar estar en semejante proyecto.

Pasaron muchos meses desde aquel tirar la toalla cuando vi que habían comenzado el rodaje. Me alegré por ellos, no sin ese sabor amargo de no estar allí, pero vaya, no era su culpa, había sido yo el que solito me había montado la película.

Y de repente, un mensaje. Era Sergio, para invitarme al rodaje, y lanzarme la propuesta. Saltos de alegría.

Llegué a la dirección convenida en Casetas, un piso que, cuando veáis el cortometraje, descubriréis  que se convierte en un elemento con personalidad propia más de la película. Allí estaban Jesús Carabias y Antonio Magén, con quienes ya había coincidido en Perdidos y sin Abrelatas de Miguel Ángel Ariño, y mi querida Stefy Castro, actriz y bailarina, y una de las personas con el corazón más grande que te puedes tropezar.

Y en ese momento, de una de las habitaciones, apareció ella, Ibone Becana. Entonces, recordé aquella película sobre Marilyn Monroe, "My Week with Marilyn", en la que el personaje interpretado por Eddie Redmayne sabe, desde el primer momento en que la ve. que va a quedar trastocado para siempre. La siguiente escena era en el salón,con Ibone bailando, y la cámara enfocando a sus pies: la fotografía del cartel es de ese momento. Creo que la imagen capta su belleza y mi admiración a partes iguales.

Después de todo este historial de emociones y sensaciones, me vais a permitir contaros alguna cosilla sobre la gestación del diseño. Desde aquellas primeras ideas, el título me sugería una imagen potente de una levitación, y el hecho de contar con Stefy, que es una acróbata espectacular, daba muchas posibilidades. Pero Sergio quería descartar lo "sobrenatural" en el cartel, dado que el guión es un claro homenaje a Psycho (Psicosis) de Alfred Hitchcock, y evidentemente las explicaciones de la trama son más terrenales que paranormales. Hitchcock está presente en toda la historia, en la manera de dirigir, en el lugar, en los actores...así que tenía que estarlo también en el cartel. Aunque en apariencia el diseño original pueda parecer simple, se trata de un planteamiento totalmente atemporal en el que hasta el uso de los colores primarios está estudiado a conciencia por el autor, y eso lo hace vigente entonces, en el año 1960, y en este 2019 al que acabamos de saludar.

También exploramos una segunda alternativa, tomando como inspiración a Saul Bass, toda una leyenda del diseño de carteles y diseñador de cabecera de Hitchcock. Su trabajo con siluetas inspiró la segunda alternativa que os comparto, actualizando el concepto a las "siluetas" de ahora, los iconos, e incluyendo la textura, tomada directamente de las paredes del piso donde tiene lugar la acción, como si fuera un personaje más de la trama con su propio protagonismo. Y, por supuesto, con su tipografía tan característica, traída desde el mismísimo Vértigo.

Y como siempre, aprovecho para dejaros una colección de instantáneas que tomé en esas sesiones de rodaje, que se ha quedado grabado en mi memoria de un modo muy especial.

Gracias, Sergio, de corazón.
































martes, 27 de noviembre de 2018

Ojo por ojo, diente por diente, de Al Baltax

La esperada secuela de The Spanish Job está casi terminada, a falta de rodar una trepidante y explosiva secuencia postcréditos que va a ser la guinda del pastel. Para la mañana de ese sábado estaba todo previsto, actores, equipo, localización... excepto lo imprevisible (o al menos hasta que el señor del tiempo se pronunció): la meteorología, nuestra gran amiga. La previsión era nefasta, así que hubo que cancelar la jornada de rodaje, pero Al Baltax es un culo de mal asiento, y la necesidad de filmar, ese run-run, ese come-come que sólo los directores conocen porque lo han sentido, le llevó a articular en tiempo récord un plan alternativo. Alternativo, que no "B", porque parece que llamarlo así sería robarle la dimensión al proceso y al resultado, que es de "A" mayúscula.

Ojo por ojo, diente por diente es uno de esos guiones afilados, como si Tarantino dirigiera un capítulo de La Casa de la Pradera, con la dosis exacta de humor, ternura, mala baba y con el "más difícil todavía" para cualquier director: rodar con niños.

Alberto escribe que me agradece estar ahí siempre que puedo para participar en sus "proyectos barra locuras". No se da cuenta de lo feliz que me hace cada vez que confía en mi para hacer....bueno, no se exactamente si lo que hago está bien o no, pero como sólo me paga con donuts y patatas fritas, le debe de salir a cuenta.

Esta vez, para el cartel, la idea surgió con la primera lectura del guión, tratando de buscar una imagen que aportara la información necesaria para el planteamiento de la historia, jugando con el desconcierto y la identidad del Ratoncito Pérez,  pero sin revelar el desenlace, lo que se viene llamando "sin hacer spoilers". Las puertecitas de casa de muñecas que venden para decorar las habitaciones de nuestros más pequeños, para que el pequeño ratón pueda colarse de noche y tomar los dientes para dejar su moneda, era un elemento con la suficiente potencia alegórica y un soporte ideal para plasmar que algo extraño (a través del cordón policial) está sucediendo. La estética más limpia, blanca y con reducción de elementos que en carteles anteriores, así como una tipografía sin alardes y jugando con el "blanco sobre "blanco" era una intención que llevaba tiempo queriendo desarrollar en algún proyecto, quizá teniendo en mente hacer una lejana referencia a la línea de uno de mis diseñadores favoritos, Isidro Ferrer, pero sin llegarle ni a la suela del zapato.

Bueno, y este que sigue es el resultado. Lo acompaño con una colección de fotografías de los actores, y de imágenes promocionales del rodaje y la foto de grupo del equipo del proyecto














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